viernes, 7 de agosto de 2009

La semana pasada tuve un pequeño percance con mi celular, después del accidente murió y no pude resucitarlo de ninguna forma. Aunque la música funcionaba a la perfección y podía recibir llamadas sin problemas, pero la pantalla no reaccionaba, por lo que se hizo imposible poder seguí leyendo los mensajes que me llagaban. Hoy a la tarde, -y con todo el dolor del mundo- lo lleve hasta Avellaneda para que lo revisaran en el servicio técnico así lo tengo listo a tiempo para irme de viaje de egresados y poder llamar a mi novio cada dos minutos. El Lunes ya tengo que ir a buscarlo y me dicen si tiene o no solución.
Como soy la persona mas colgada del planeta, mi mejor amigo me acompaño hasta allá mientras se entretenía contándome todas las anécdotas de su viaje. También aproveche para actualizarlo sobre mi vida, -hasta con el mas insignificante de los detalle por supuesto-. Lo extrañaba muchísimo

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