jueves, 27 de agosto de 2009


Como siempre que se cambian los papeles voy a quedarme dormida en tu cintura. Y si me despierta el día presumido, déjame quedarme un poco en las alturas. ¿Para qué contar el tiempo que nos queda? ¿Para qué contar el tiempo que se ha ido? Si vivir es un regalo y un presente; mitad despierto, mitad dormido.

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