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Iba para torero, cobarde y autista, y me quede en un rincón neutral. No importa si todos son cortos de vista se nos ve el plumero a los dos por igual. Otra para el cafiolo, prudente y cordial, no necesita pedir perdón jamás. Y así suene muy poco sutil, de tu cuadril no me olvido nunca mas. Tengo cada insensatez, y me puedo equivocar, pero no me equivoque, contigo. Tengo abierto el minibar, y cerrado el corazón, y solo late, y solo late por los dos.
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