A mi sola me pasan estas cosas, la gente normal no tiene que sufrir este tipo de tragedias. Ayer, mientras hacia un enorme esfuerzo para no dormirme me quede mirando Floricienta mientras esperaba que Merli me pasara a buscar. Me mando un msj y salimos rumbo a nuestra clase, en esa hora pico donde salieron todos los alumnos del Instituto San Juan Bautista. Precisamente por eso yo no fui con la pollera de Patín, ( Que tendrá como máximo 10 cm de larga ) no es nada agradable que medio mundo se te quede mirando como diciendo "¿ Esta ridícula de donde salió ?", además hacia demasiado calor como para tener que cambiarme cuando llegáramos al Nahuel, así que opte por un short. La pista estaba resbalosa y la profesora no tubo mejor idea que echar azúcar en el piso ( Aparentemente ayudaba a que no te resbalaras ), pero en una de mis brillantes maniobras mientras quise hacer la mariposa ( Levantas un pie en el aire agarrandotelo con una mano y sostenes la otra mano en el aire ) el azúcar me freno sin que me diera cuenta y me di el mejor porrazo de mi vida, lo peor fue que mientras intentaba dejar de llorar por la risa me di cuenta de que se me había roto el pantalón ( Lo que dificulto todavía mas que pudiera dejar de reírme ). Corrimos con Merli para ir a casa y cambiarme pero estaba lleno de chicos que iban a jugar a la pelota en la cancha de atrás, tuve que ponerme un pantalón de la profesora ( No hace falta aclarar que me quedaba ENORME ) e ir corriendo por plena avenida San Martín vestida así junto con Merli que tenia la súper pollera de bailantera de Pasión de Sábado. Llegamos a casa, grite, busque las medias de Patín y la pollera de bailantera y me cambie. Corrimos otra vez para volver pero nos dimos cuenta que me había olvidado el pantalón de la profesora en mi pieza así que tuvimos que volver, pero antes de poder entrar vi que Merli se había puesto pálida y estaba caminando para atrás. Cuando me di vuelta tenia a menos de 5 cm a un señor con síndrome de Down y cara de violador serial mirándonos de pies a cabeza ( No se si hace falta recordarlo, pero las dos teníamos una pollera que nos llegaba 10 cm mas abajo de la cintura ), me puse pálida yo también y empezamos a caminar para atrás desesperadas. Merli no tubo mejor idea que pretender pegarle con el patín en la cabeza al señor violador, aparentemente se dio cuenta y se fue. Volvimos a correr para llegar al Nahuel sanas y salvas mientras nos acordábamos de cada momento de nuestra travesía y nos descostillábamos de la risa. Fue todo culpa del azúcar, lo sabes.
Hace 6 años
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